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Artículos de Graduados

Artículo de Graduada: "Toy Story 5: una invitación a cuidar el juego en la infancia"

Esta historia de juguetes resonó con mi propia historia, con mi actual búsqueda de promover dispositivos grupales para niños y adolescentes que, mediante el arte y el juego, faciliten el lazo social3. La mirada que puedo aportar es con esos lentes, y salí de verla con muchas preguntas respecto de otros dispositivos: los electrónicos. 

La película trae a colación algo que les sucede a muchas familias. En la vorágine cotidiana, el juego simbólico corre el riesgo de quedar relegado. ¿Cuántos adultos fomentamos que los chicos se sienten en el piso, a imaginar historias con juguetes físicos? La problematización puede llegar a darse, poniendo el foco en el control del tiempo de pantalla, “si no hacés la tarea, no hay tablet”. Pero ¿Son estos dispositivos facilitadores u obstaculizadores de la socialización en las infancias? 

En una escena, los juguetes Jessie y Tiro al Blanco se esconden en la valija de Bonnie rumbo a una pijamada con el objetivo de cuidarla, cuidar ese tiempo de juego. Allí las otras niñas están con sus Lilypad y se burlan de ella por llevar sus juguetes. Bonnie se avergüenza de haberlos llevado y los deja en el auto. Pasa tiempo con las niñas, sí, pero es un tiempo no tan compartido, cada una está absorta en su propia pantalla. La niña vuelve a casa apagada y triste.

Esto me preocupa, ya que lo he observado en otros niños y niñas. El juego simbólico no es mero pasatiempo, es el territorio donde ellos elaboran emociones, ensayan vínculos y desarrollan empatía4

Cuando estas niñas continúan ridiculizándola vía chat por tener juguetes, Bonnie se angustia. Su madre lo percibe, y al darse cuenta de la causa, recién ahí regula el uso del dispositivo. Ese “recién ahí” me interpela, la regulación puede llegar antes, como cuidado y no como remedio. Regular no es prohibir, es poner límites amorosos que devuelvan tiempo de juego, de presencia y de encuentro, y es tarea de los adultos.

Si el indicador de que se juega es el disfrute de todos5, en esa pijamada había niñas juntas pero no juego, había pantallas en paralelo. A muchos adultos también nos pasa, es importante saber que estar al lado de otro no siempre es estar con el otro.

Toy Story 5 es una reivindicación de los juguetes y del juego simbólico que habilita otros mundos posibles. Sin demonizar a la tecnología, pero poniendo sobre la mesa que los vínculos se construyen en presencia. Los invito a verla y a recuperar ese espacio: jugar con los niños, encontrarnos en familia, habitar lo lúdico en la edad adulta. Nunca es tarde para encender la chispa del juego, y considero que promoverlo desde temprano es promover creatividad y flexibilidad, y sembrar salud para los adultos del mañana.

Referencias Bibliograficas

1. Stanton, A. (Director). (2026). Toy Story 5 [Película]. Pixar Animation Studios; Walt Disney Studios Motion Pictures.

2. De Lellis, M., Interlandi, C., y Martino, S. (2015). Introducción a la salud pública como área del conocimiento y de la acción. En M. De Lellis (Ed.), Perspectivas en salud pública y salud mental (pp. 11-42). Nuevos Tiempos.

3. Bourguet, S. (2025). Dispositivos artísticos grupales como facilitadores de la inclusión social de adolescentes usuarios/as de un centro preventivo y asistencial en salud mental infanto juvenil [Tesis de Licenciatura, Universidad del Aconcagua].

4. Calderón Masa, C. F., Yanza Alvarado, J. S., Yanza Alvarado, A. L., y Calva Arimuya, L. M. (2025). El juego simbólico y su influencia en el desarrollo socioemocional en educación inicial. DISCE. Revista Científica Educativa y Social.

5. Ortiz Torres, M. R. (2021). Método Armónica: arterapia en educación y ámbitos afines. Glifo.

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Actualmente asistimos a la irrupción de un dispositivo tecnoeconómico como las inteligencias artificiales. Para Eric Sadin (2024), estos modelos de lenguaje son comercializados al servicio de eliminar lo imprevisible. La función de la inteligencia artificial es la de hacer un peritaje de la realidad que se torna evidente en el uso que se da en la vida cotidiana: preguntas a ChatGPT sobre condiciones médicas, consejos de vida amorosa, catarsis emocional, o Grok certificando la veracidad o no de noticias y declaraciones que circulan como flujo continuo en X. 

Así, Sadin (2024) afirma que la IA re-fabrica la realidad. No intenta una articulación armoniosa de las inquietudes particulares de cada persona con esta, sino que la modela, superpone a la realidad compartida otra que está adaptada a nuestras opiniones y deseos. Es lo que llama surrealismo algorítmico, un trabajo de sastrería ideológica que construye cámaras de eco a medida del usuario.

Esto es posible gracias a un simulacro fundamental: las inteligencias artificiales construyen un diálogo que, en apariencia, es similar al de dos personas. 

El lenguaje verbal es una fachada, es una traducción legible para nosotros pero que parte de otros procesos que comandan y estructuran estos modelos, es el lenguaje matemático el que configura estos algoritmos.

Una respuesta o una demanda es codificada, se divide en unidades temáticas, cada una con un código al cual se le asigna un número, esto se pone en contexto con otras unidades temáticas presentes, con información recopilada en tiempo pasado y con la información con la que el modelo fue entrenado. Luego procesa los patrones y, a través de una lógica estadística, elabora una respuesta que se estima como la esperada. La pregunta que tratan de resolver las IAs en su proceder es una sola: ¿Cuál es la palabra que sigue? Es un modelo estadístico de predicción basado en patrones detectados en información recopilada, fragmentada, deslocalizada, reordenada y correlacionada en condiciones generalizantes para elaborar, así, no la respuesta correcta, sino la más probable. 

Jacques Lacan plantea que en todo sistema simbólico hay algo que queda por fuera, algo imposible de ser incluido en él, se trata de lo real. Para explicar el concepto de lo real, una psicoanalista argentina, Diana Rabinovich, lo ejemplifica con el conjunto de los números. Hay operaciones que no son posibles en el sistema de los números naturales, y es necesario recurrir a otro sistema, el de los números racionales, para poder resolverlas. A su vez en este sistema otra operación queda sin solución y así sucesivamente. El simbólico siempre intenta reabsorber un real que ineludiblemente se le escapa. Esta falta es lo que genera el movimiento.

Así, la lógica estadística opera bajo la ilusión de una repetición sin falta, que intenta dejar el sinsentido siempre al margen. Se presenta como un margen de error al cual se busca extinguir, pero nunca desaparece.

Las IAs son dispositivos que, por programación, ofrecen una positividad incesante, al menos una respuesta siempre alcanza a formular. Formula un abanico de opciones tras otro, es una máquina paranoica que produce sentido en todo, incluso donde no lo hay. Si no es A, es B, C, D y así sucesivamente, en una espiral probabilística infinita que oculta lo negativo en términos de ausencia: no puede decir no sé. 

Es en este punto que, desde una perspectiva psicoanalítica lacaniana, podemos describir esto como una ilusión. El sujeto está caracterizado por la negatividad: por efecto del lenguaje sobre el cuerpo, el inconsciente está estructurado en torno a una falta. Es por esto que la cadena significante se desliza constantemente sin lograr dar con un sentido, por esto es que el habla es una alusión constante a algo que nunca termina de ser dicho, por esto es que el deseo se renueva una y otra vez. En eso que nunca termina de ser captado por lo simbólico y siempre retorna al mismo lugar, lo que Lacan nombra como lo Real, es que el lenguaje está definido por una condición de negatividad radical en términos de ausencia, de algo que no está y moviliza toda la estructura. Somos hablantes de una lengua equívoca, sujetos deseantes a causa de una falta estructural que no se puede suturar.

No sólo estamos ante una época que erige ideales inalcanzables, sino que crea dispositivos que los hacen brotar en toda su potencia: redes y modelos de lenguaje con un habla sin silencios, encuentros amorosos sin cuerpo, espacios globales de confluencia de personas sin localización, un flujo incesante de información superpuesta que impide el pensamiento crítico y borra las fronteras de una realidad relativamente compartida. 

Esto no es sin efectos en nuestra práctica como psicólogos, ya que la falta la descubre el usuario cuando, conectado al modelo de lenguaje, no puede tapar el punto de fuga de sentido y de angustia, cuando el espejismo se evapora y el sujeto queda desvalido en la distancia infinita que lo separa de estos ideales. Lo real siempre retorna al mismo lugar.

Es importante sostener una postura crítica ante lo que se nos presenta como inevitable ante la marcha progresiva de la tecnología y de la ciencia, permitirse la pausa y la duda ante lo que pareciera estar erigiéndose como un imperativo de “adaptar el uso de la IA” al campo de la salud mental. La inteligencia artificial no es un objeto homogéneo, sino que es una multiplicidad de diferentes modelos de lenguaje y de generación de diferente tipo de contenido multimedia cuya programación es financiada por distintos actores del mercado. Será necesaria también la cautela de no quedar perplejos ante las capacidades y la potencia del objeto, tanto por fascinación como por aborrecimiento, para poder comenzar a preguntarse qué subjetividad buscan producir estos dispositivos tecnoeconómicos. 

Las inteligencias artificiales (ChatGPT, Meta, Grok, Gemini, Deepseek, etc.) y los algoritmos que ordenan nuestras vidas digitales proyectan un ideal, cuyo horizonte es el control y coacción de los usuarios al consumo y la perpetuación de una vida digital sin cuerpo y sin otros. La reducción a un par de ojos y un par de dedos.

Teniendo en cuenta que para la máquina es indiferente la solicitud de una buena rutina de skincare, una lista de mejores destinos para visitar en Salta o instrucciones eficientes para quitarse la vida, ya que la lógica que la orienta no discrimina lo cualitativo en las demandas ni se pregunta qué queremos decir cuando decimos algo, quizás es mejor reformular nuestras preguntas, o evaluar a quién se las dirigimos. En lugar de preguntarle a Grok cuál es la realidad, preguntarnos qué realidad oficial y qué subjetividad global anhelan su CEO, sus accionistas y sus programadores. 

 

Bibliografía

Sadin, Éric. (2024). La vida espectral. Pensar la era del metaverso y las inteligencias artificiales generativas. Caja Negra Editora, Ciudad de Buenos Aires.

Rabinovich, D. (1996) Teórico N°4 Clínica de adultos. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Inédito.

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